LOS PÉTALOS FURIOSOS / SUSANA TALAYERO.
16.DIC.2022- 11.FEB.2023 

La pintura se infiltra por cualquier lugar, lo atraviesa, se cuelga, interfiere, se acumula, se disuelve en sus propios límites. Telas y pliegos plásticos, indisciplinados, indómitos, se expanden senza fine. Buscan puntos de amarre, enganches supervivientes para caer desde el techo y desparramarse; también quedan cortados, interrumpidos en su intento de caída. Es la materialidad de la pintura en relación al cuerpo que carga, arrastra y sujeta, lo que determina su inserción en el espacio. Lánzate pintura golosa, engulle voraz la arquitectura, toma el espacio como objeto, ejercítate en él y encuentra tu lugar mediante lógicas azarosas. 

Recojo la invitación de la galería La Lonja, y en el marco del Festival Actual de Logroño, para presentar la exposición Los pétalos furiosos. La exposición consiste en una intervención con pinturas de reciente producción que registran en su proceso intereses en torno a lo líquido, la inmediatez, el azar y lo residual. El conjunto de obras, realizadas sobre telas y pliegos plásticos de gran formato y ensambladas entre sí, recorre el espacio reivindicando el medio mediante el montaje de un “precario sistema pictórico”. Las piezas evocan un imaginario de subsuelo hecho de figuras híbridas, fuegos ardientes y círculos deambulantes. Un imaginario que, en cierto modo, encuentra eco en impactos recientes de pinturas del pasado sobre fines de mundo, infiernos y despojos, de artistas como Leonor Fini, il Civetta o Vittore Carpaccio, con cuyas obras me he topado en Venecia.

La exposición toma su título del grupo de poesías, Los pétalos furiosos, de la poeta argentina Lila Zemborain (1). Lo que me atrae del título es la potencia que lo atraviesa, su alegato de lo híbrido, la forma de esa flor. También hay algo en él que apela a la resistencia, y que me lleva a pensar en el descontento como afecto necesario versus la normatividad y la sumisión (2). Para mí, Los pétalos furiosos sería como decir: “lo indómito que persiste”, o como decir: “no puedo asimilarlo”. Incluso podría tratarse de un elogio a lo inactual. El arte convoca estas disidencias.

En el contexto de la exposición programo dos acciones (3) que reactivan a los pétalos en su furor: la invitación lanzada al artista Daniel Llaría a intervenir con una performance, y la presentación del vídeo que acabo de editar en colaboración.


Susana Talayero

 

(1) Lila Zemborain, Malvas orquídeas del mar. Editorial TSÊ TSÊ, Buenos Aires, Argentina, 2004.
(2) En referencia al texto de Mark Fisher Los fantasmas de mi vida: escritos sobre depresión, hauntología y futuros perdidos. Caja Negra Editora, Buenos Aires, Argentina, 2019.
(3) El 3 de enero del 2023 y a las 19:30h tienen lugar dos acciones: la performance de Daniel Llaría, quién partiendo desde el punk, lo industrial y el espíritu amateur, hace tracks musicales sobre las que ocasionalmente despliega imágenes, texto, presencia y voz; y la proyección de mi vídeo Cerro negro. El vídeo retoma un material grabado en el 2020 como ejercicio, sin guion, y con el propósito de trabajar con “lo que esté a mano”. Las grabaciones entrelazan cuerpo, plástico y paisaje en bruto, desde la experiencia directa, inmediata, física; la cámara busca lo que va sucediendo. No hay artificio, solo la dureza del lanzarse, la desnudez. El uso del pliego plástico en el vídeo, así como en la exposición Los pétalos furiosos, es el elemento que vincula ambos medios. Cerro negro se ha editado recientemente en colaboración con Leire Aranberri (performer en el vídeo) y se presenta en ocasión de esta exposición.

 

 

La obra pictórica de Susana Talayero pudiera parecer que nace de la naturaleza más sombría y oscura. De un rincón subjetivo donde las emociones a modo de larva se desbordan a través del medio pictórico mediante el uso de la encáustica, la mancha y el desparramiento
de dibujos bajo un aparente caos de plástico. Sus exposiciones se encuentran cercanas a la instalación y nos llevan de la mano hacia un mundo subterráneo. Es allí bajo tierra donde Susana rompe con sus propuestas modelos pictóricos más leales con la tradición pictórica.
Esta invitación que nos hace Talayero para adentrarnos en su subsuelo imaginario no es un acercamiento a la biología, así como tampoco a las emociones sino que está ligada al pensamiento, a una reflexión que mira tanto al universo de la ilustradora Maria Sibylla Merian como al del cineasta David Lynch.


Gema Intxausti

Extracto de un texto no publicado de la artista Gema Intxausti (abril 2022).

 

Paint seeps everywhere, crosses over, drips, interferes, accumulates, dissolves at its own limits. Unruly, uncontrollable canvases and plastic sheets expand senza fine. In search of mooring, points of anchorage to cling to from the ceiling and drop down; or perhaps to fall short of the floor, checked in their attempt to unfurl. It is paint’s materiality, in relation to a body that weighs down, drags and holds, that dictates how it is inserted in space. O glutinous Paint, fling
thyself, voraciously devour the architecture, seize the space as object, unleash thine own self in it and claim
thy place by means of accidental logic.

I accepted the invitation from the La Lonja gallery to present the exhibition Los pétalos furiosos (The Raging Petals) against the backdrop of the Actual Festival in Logroño. The show consists of an intervention with recently produced paintings whose process explores my concerns with liquidness, immediacy, chance and the residual. The suite of works, made on large-format canvases and plastic sheets assembled together, takes over the space, championing the medium in a montage of a “precarious painterly system.” The pieces evoke an underground imaginary of
hybrid figures, blazing fires and wandering circles. An imaginary that, to a certain extent, resonates in recent
echoes of old paintings depicting the end of the world, infernos and ruins by artists like Leonor Fini, il Civetta or
Vittore Carpaccio, whose works I came across in Venice.

The exhibition takes its name from Los pétalos furiosos, a group of poems by the Argentinian poet Lila Zemborain (1).
What attracted me about the title is the energy that courses through it, its vindication of the hybrid, the
form of that flower. There is also something in it that calls for resistance, and makes me think of discontent
as an urgent reaction to normativity and submission (2). To my way of thinking, Los pétalos furiosos is like
saying: “enduring unruliness” or, in other words, “I can’t assimilate it.” It could even be seen as a eulogy to the
out-of-time. Art conjures these dissidences. 

Within the framework of this exhibition I have programmed two actions (3) that reactivate the rage of the petals: an
invitation issued to the artist Daniel Llaría to intervene with a performance, and the presentation of a video I
have recently edited collaboratively.


Susana Talayero

 

(1)  Lila Zemborain, Malvas orquídeas del mar. Editorial TSÊ TSÊ, Buenos Aires, Argentina, 2004.
(2) See Mark Fisher, Ghosts of My Life. Writings on Depression, Hauntology + Lost Futures. Zero Books, Winchester (UK)-Washington (USA), 2013.
(3) The two actions take place on January 3, 2023, at 7:30 pm: the performance by Daniel Llaría, who takes his point of departure in a DIY, punk and industrial spirit to make music tracks over which he occasionally layers images, text, presence and voice; and the screening of my video Cerro negro. The video returns to recordings from 2020 as a scriptless exercise with the purpose of working with “what is at hand.” The material interlaces unedited footage of body, plastic and landscape from a direct, immediate and physical experience; the camera follows whatever is happening. There is no trickery, only the unguardedness of flinging oneself headlong, naked and exposed. The use of plastic sheets in the video, and in the exhibition Los pétalos furiosos, is the element that links the two mediums. Cerro negro was edited recently, jointly with Leire Aranberri, and is being premiered here in this exhibition.

 

Susana Talayero’s painting practice might seem to spring from a darker and gloomier side of nature. From a subjective corner where larva-like emotions overspill through the medium of paint and the use of hot wax, blotches and outpourings of drawings under the apparent chaos of plastic. Her exhibitions border on installations and take us by the hand to a subterranean world. It is there, beneath the earth, where Susana’s painterly models break faith with the conventions of painting. This invitation from Talayero to follow her into her imaginary underground is not a
rapprochement to biology, nor indeed to the emotions, but is instead bound to the mind, to a reflection that
looks to the worlds of the illustrator Maria Sibylla Merian and of the filmmaker David Lynch.

Gema Intxausti

Extract from an unpublished text by the artist Gema Intxausti (April 2022)


FOTOS INAUGURACIÓN: Alba Sáenz de la Cuesta

C/ BERATÚA 39/41
LOGROÑO LA RIOJA

MIÉR.-VIER.19H-21H
SÁB.11.30H-13.30H